La finca Perrone no estaba lejos del aeropuerto. En menos de treinta minutos llegamos a la bodega, que también albergaba la casa donde nació y creció mi hermano.
Aunque no lo sentimos, ya que estábamos cobijados dentro del auto, el intenso frío se veía en la calle, aún con el sol saliendo tímidamente entre las montañas.
Sí, me sorprendió ver la extensión de tierra que pertenecía y sigue perteneciendo a mi familia.
Tan pronto como Anon llegó a la puerta principal, comenzamos a subir por el camin