Así fue como, horas después, abordamos un jet privado, propiedad del CEO de North B., con destino a Italia.
- Por fin, descansó. – dijo Nicolete, cuando, por fin, María Lua se durmió en su regazo, aún en el vuelo.
- No entiendo cómo tiene tanta energía. - Dije, mientras recogía los juguetes que tiró al suelo, metiéndolos en la bolsa.
- Creo que el gato estaba feliz de tener un poco de holgura. - Nicolette se echó a reír.
- No, Nicolete, apenas tuvo tiempo de jugar con él.
- Pensé que podría per