La cagué (II)

Salma se echó a reír:

- Ve allí, amigo. No los dejes solos. Heitor Casanova está aquí para ti. No pretendas que no entiendes esto.

Negué con la cabeza, confundido.

- Está bien... Iré allí. Pero sigo pensando que deberías aparecer... ya que eres su empleado. No habría razón para esconderse. Pero no te obligaré. Si necesitas algo, solo llama.

Fui a mi habitación y me quité la ropa ajustada que había pasado el día sobre mi cuerpo. Los jeans y una camiseta me hicieron sentir más cómoda. Estaba en m
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