- No te imagino en una relación en la que las cosas estén fuera de tu control y no sea lo que quieres, Bárbara. - Dijo, acariciando suavemente mi regazo, con sus dedos.
Sentí su cálido aliento en mi cuello mientras acurrucaba mi espalda contra su pecho, jugando con la espuma perfumada.
- Me convertí en esa persona que ves ahora... Que teme la más mínima situación que pueda hacerme perder el control.
- Me pregunto cómo... Duró tanto.
- Yo también. Pero era la prueba de que nada es malo para siem