Tres días no parecían mucho, pero para Giovani se le hicieron una eternidad. Los minutos corrían tan lento que casi era un martirio. Isabela se estaba recuperando, pero aún no había despertado, al menos ya no estaba pegada a miles de máquina y su cuerpo se estaba rehabilitando relativamente rápido a pesar de su condición.
Y si a eso se le sumaba que no habían llegado los resultados de los exámenes de ADN, si, tenía mucho estrés.
En esos días había hecho caso lo mismo de forma mecánica. Pasaba l