Isabela no sipo cuando fue el momento en que sus ojos se cerraron durante el viaje y se quedó dormida. Quizás era por la tensión del momento y los nervios, pero se sentía agotada. Lo bueno era que de esa forma había recobrado energía para enfrentarse a la familia de Giovani. Sus suegros y cuñados no serían cosa de juego y tendría que estar preparada, aun si tenía la protección de su esposo.
Se removió en el asiento una vez que el auto se detuvo sin abrir los ojos para sentir algo cálido contra