Giovani se sobaba el costado de su cuello donde la piel palpitaba notoriamente, solo cubierto con el cuello de su elegante y caro traje. Había una mueca en su rostro.
-En serio tigresa, jugar contigo puede ser peligroso. Primero me araña y ahora me muerdes el cuello. Tienes idea de cómo duele eso. Voy a tener que cortarte las garras y lijar tus colmillos sino no quedará nada de mi para cuando vayamos en serio- se quejó el Ceo bajando la escalera dos escalones más atrás que Isabela, pero era má