-¿Aun sigues molesta conmigo?- la voz de Giovani hizo que la mujer sentada frente a él apartara la mirada de la ventanilla de su lujoso jet privado y la enfocara en él.
Isabela no le respondió. Su mano acariciaba la cabeza de Allen que descansaba en su muslo completamente dormido después de revolotear todo el día de un lado a otro y la emoción de montar un avión privado y de recorrerlo completo, incluyendo la cabina del piloto donde también Kamil estaba.
-Acaso tuviste alguna experiencia en el