Terminar en el regazo de Giovani, con sus piernas a cada lado de su cuerpo y el miembro de él entre sus labios de su sexo, solo separados por la fina tela del encaje de su braga, no era precisamente lo que Isabela había tenido en mente para no noche de bodas. Más bien, ella había imaginado que terminaría durmiendo en el cuarto junto con Allen y al otro día despertar como si solo se hubiera casado por contrato, por lo que era. Sin embargo… era Giovani del que estaba hablando, un hombre que sabía