La luz entraba por la rendija de la ventaba iluminando levemente la habitación, mas no fue eso lo que hizo que Giovani abriera los ojos.
-Mierda- fue su primera palabra alzando la cabeza de la almohada y mirando hacia la puerta con los ojos pequeño de haberse acabado de despertar.
La mujer que estaba entre sus brazos acostada de lado se removió e hizo un sonido con la garganta de incomodidad.
Giovani no quería levantarse. El reloj de su mesa de noche marcaba las 7 de la mañana. Él aún estaba ca