La mesera estaba parada a un costado de la mesa mirándonos con mala cara, llevaba en sus manos lo que habíamos pedido, y Noah como si nada se incorporó en el lugar y le dió las gracias, en cambio yo no encontraba la manera de esconder el rostro en algún rincón.
-Necesitan algo más- Volvió a interrumpir las miradas incómodas entre mi ex jefe y yo.
-No gracias, puedes retirarte- Su tono de voz era como de alguien extremadamente cabreado, aunque por fuera se mantuviera apacible.
Una vez ella nos