Tomé su regreso como una mala señal, como de que algo muy malo iba a ocurrir en cualquier momento. Se veía segura de recuperar la vida que llevaba antes a toda costa y sin importarle nada. Aún en su mirada tenía la seguridad de que Colin saltaría a sus brazos tan pronto sostuviera a su hijo y se diera cuenta que sí es suyo.
Desde ese día no he tenido paz. Sus palabras y, sobre todo, lo poco que pude apreciar del rostro del bebé, me siguen a dónde quiera que vaya. No fue mucho lo que pude contem