—¿Y cuándo dices que vas a volver? — inquirió Emma desde el otro lado de la pantalla—. Y yo que moría de ganas de verte. Este mes pasó demasiado lento, mi amor.
—Lo sé, también fue toda una odisea estar lejos de ti. Pero el viaje a New York no tardará más que unos cinco días.
—Bueno, cinco días más no será mucho, ¿no? — se oía un poco desanimada y triste.
Me parte el alma verla así. Solo Dios sabe cuán grande ha sido el poder humano que he hecho para no irme a Milán y engullirla entre mis brazo