Valeria siempre estuvo un paso detrás de Sofía, como una sombra fiel y silenciosa. Desde que conocieron en la universidad, había estado dispuesta a todo por ella. A conseguirle información, a encubrir sus errores, a hacerle favores sin pedir nada a cambio. Y Sofía, consciente de ese poder que ejercía sobre ella, lo aprovechaba a su favor.
Aquella noche, en medio de su frustración, Sofía la llamó con una invitación imposible de rechazar.
—Ven conmigo al Royale —dijo, su voz arrastrando una nota