El ambiente en la oficina de Matías se había tornado más tenso desde la reunión de la mañana. Amelia lo notaba, pero no le daba importancia. Había aprendido a ignorar los comentarios malintencionados y las miradas cargadas de envidia. Después de todo, ella estaba allí por mérito propio, no porque necesitara la aprobación de nadie.
Como era de esperarse, Sofía y Valeria no desaprovecharon la oportunidad de acercarse a ella cuando la vieron revisar unos documentos en la sala de descanso.
—Qué con