El aire nocturno estaba cargado con la mezcla de perfume caro y el tenue aroma del alcohol en la piel de Sofía. La brisa era fresca en contraste con el calor de su cuerpo, que se apoyaba sin reservas contra Valeria mientras caminaban fuera del Royale.
—No tienes idea de lo mucho que te quiero, Valeria —murmuró Sofía, arrastrando ligeramente las palabras mientras se aferraba a su brazo.
—Lo sé —respondió Valeria con suavidad, aunque no estaba segura de cuánto de eso era el alcohol hablando y cuán