El ambiente en la oficina estaba cargado de una tensión casi palpable. Sofía se removió en su asiento, tamborileando los dedos contra la superficie de su escritorio. Su mirada se desviaba constantemente hacia la puerta de la oficina de Matías, entrecerrando los ojos cada vez que veía a Amelia dentro.
Desde el otro lado de la sala, Valeria observaba en silencio. Sabía exactamente lo que pasaba por la mente de Sofía. Lo mismo que había visto una y otra vez: el fastidio de no ser el centro de aten