Soy un hombre amante de la limpieza. Me quito la chaqueta, pero no dejo de pensar en ella. Esos labios, ¡oh Dios! Qué textura. He probado numerosos labios, pero ella tiene un sabor distinto. La verdad, no quería despegarme de esos labios. Lo hice porque debía controlarme. Tomo la chaqueta y su olor me invade; es dulce y suave.
Una mujer exquisita. Quiero volver a verla. Pero no entiendo por qué me confundió con uno de los hombres de los Clindy. Eso me enojó y tiré la chaqueta, metiéndome al baño