Capitulo 10

Los rayos del sol iluminaron la cueva.

- Despierta lobita, tenemos que irnos.

-No, no quiero...

- ¡Venga dormilona levanta! -Dante empezó a hacerme cosquillas.

- Vale, vale para ya, ya voy.

No podía parar de reírme, me cogió con sus grandes manos y se tumbó encima de mí. Me beso y le bese, no podía parar de besarlo, era como una droga y yo me estaba haciendo adicta de él y yo no quería parar. Le toqué el pecho y le apreté hacia mí, quería tenerlo lo más cerca posible de mi cuerpo, quería sentir
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP