Mundo de ficçãoIniciar sessãoAbrí los ojos y los recuerdos se vaciaron en mi mente como un balde de agua fría. Era cierto. Todo aquello había sucedido. Me había entregado a Adal y él me había amado y rechazado. Sus palabras picoteaban mi cabeza como látigos de rabia. Yo ya no sabía ni llorar y mis lágrimas eran lágrimas de un profundo dolor. Me calmé y me obligué a levantarme. Sentí un dolor muy vivo en la entrepierna y un horrible







