Mundo de ficçãoIniciar sessãoArrebatada por el insoportable desconsuelo de mi alma, le grité que eso no podía ser cierto, que no lo podía aceptar. En eso, aparecieron Romina y Clemente, cuyos brazos me sostuvieron cuando creí llegar al día de mi muerte también. Les pedí que me llevaran al apartamento de Jimmy y me alejaran de aquella horrenda y negra tierra de la tumba que ahora me separaba de él. Accedieron aunque no estaban muy seguros de dejarme sola, aun as&iacu







