Mundo ficciónIniciar sesiónSiempre, desde un ángulo desvergonzadamente animal, caía en la tentación de pensar en Adal, llegando a un estado de exasperación tal, que ni el agua fría ni el más intenso de los éxtasis me podía aliviar. Gracias a Adal conocí sensaciones increíbles en mi cuerpo. Había despertado en mí, aún en su ausencia, un instinto secreto que me llevaba a desearlo de nuevas maneras, siempre más perversas e in







