»Esperé cada una de ellas durante meses, y nunca me atreví a responder. Sus palabras eran diferentes. Ese ser no siente amor, lo sé. Lo viví en carne propia. Pero una parte fantasiosa de mí decía lo contrario, lo quería aunque él nunca me quiso —suelta una risa irónica—, pensarás que soy una estúpida, pero nunca recibí un gesto de cariño de parte de mi padre. Él era el señor y se le debía respeto.
Limpia sus lágrimas.
»Me esforzaba por odiarlo y no podía. Nunca lo odié. Le temía, y mucho, pero