Alana se vistió y se sentó en el borde de la cama, buscando el collar que Izan le había regalado. Al colocárselo, sus ojos se posaron con tristeza en su anillo de compromiso. Lo retiró de su dedo y lo guardó. Se dio cuenta de que la vida que había planeado no era la que realmente deseaba. Había seguido el camino correcto a los ojos de Jasiek, pero ahora que las vendas de sus ojos caían, veía que él la había manipulado a su antojo. Era culpable de sembrar en ella un sentimiento de desprecio haci