Alana cortó la llamada con un dolor agudo en el centro de su pecho. No había razón para que se sintiera de esa manera o tal vez si. Ambos habían seguido adelante con sus vidas, pero le resultaba imposible evitarlo. Izan había sido su primer amor, el primero en mostrar empatía hacia ella a pesar de su apariencia. Ninguno de sus otros compañeros se acercaban, pero él lo hizo, compartiendo incluso su comida, un gesto que nunca olvidaría, especialmente porque aquel día su pancita dolía más que nunc