Mundo ficciónIniciar sesiónEl estudio de Kyler estaba sumergido en una penumbra estratégica, rota solo por los destellos de las luces estroboscópicas que hacían que el polvo en el aire pareciera diamantes flotantes. Kyler no era un fotógrafo cualquiera; era un arquitecto de la carne, un hombre que no buscaba la belleza, sino la verdad cruda y sumisa de quienes posaban para él.<







