—¿Estás bien? —preguntó Sophie mirando a Lucy, ella aún era incapaz de hablar y asintió como respuesta antes de que Sophie la envolviera con los brazos— tranquila, vamos adentro, me haré cargo.
Lucy volvió a mover la cabeza para asentir mientras sollozaba de nuevo contra su hombro. Luego volteó hacia Lucyan al recordar que estaba parado allí todavía.
Permanecía sereno e inerte bajo la lluvia que empapaba su ropa, la playera tenía la humedad bajando desde sus hombros a la mitad del abdomen exte