El clima en la ciudad había cambiado drásticamente desde la caída de los líderes corruptos. Las calles, antes llenas de temor y desconfianza, ahora vibraban con una energía renovada. La gente comenzaba a recuperar la esperanza, y las noticias de las detenciones de los cabecillas de la organización se habían convertido en un símbolo de justicia para muchos.
Sin embargo, Raffil sabía que la victoria no estaba completa. La organización aún tenía seguidores dispersos, y era crucial consolidar las a