La ciudad había encontrado finalmente un respiro después de meses de agitación. Los cambios implementados por Raffil y su equipo habían comenzado a transformar la vida de los ciudadanos, y la esperanza era palpable en el aire. Con la organización desmantelada y las reformas en marcha, Raffil decidió que era el momento perfecto para concentrarse en su familia.
Había pasado tanto tiempo desde que pudo disfrutar de momentos de tranquilidad con Victoria y su hijo, Rafael. Ahora, con la paz restaura