Adriano
Solté una gran carcajada, era increíble que esté sujeto se metiera en todo lo que no le conviene.
—¿Me imagino que está feliz? Por lo que veo logró lo que muchos no pueden, enamorar a la señora —él habla con resentimiento..
—Algo que prácticamente tú nunca podrás hacer, solo eres un chofer y ya —le dije.
—Sé muchas cosas de usted, cosas que seguramente ni la señora ni nadie de por acá sabe —él dice, mientras limpia sus zapatos con la bota del pantalón—. Yo de usted andaría con cuidado