Capítulo 25. A través del espejo
La luz del sol se filtraba suavemente por las cortinas, dibujando formas caprichosas sobre la alfombra. Me desperté con esa conocida pesadez en el pecho que ya se había vuelto mi compañera constante, pero hoy la sensación era completamente distinta. Hoy, el aire mismo se sentía diferente, cargado de una electricidad estática que presagiaba una tormenta inminente.
Escuché el agua de la ducha correr en el baño contiguo. Federico. Mi esposo. El hombre que, en un par de horas, dejaría de ser de una