En el recorrido de vuelta, Diego me entregó un paquete de galletas de avena con jengibre.
Me quedé sorprendida.
El aroma intenso del jengibre, la dulzura suave. Esas galletas de avena con jengibre que me habían consolado infinitas veces durante mis innumerables malestares estomacales.
—Muchas gracias. —Con agrado las acepté.
—El sabor del jengibre es intenso, come solo unas cuantas. Tienes problemas de estómago —dijo con tranquilidad, como si ya hubiera observado mis problemas digestivos desde h