—¿Le vas a regalar una casa tan costosa a ella?
Frente a los cristales, la voz de Sofía tenía un tono estridente.
—¿Estás loco o qué? ¿Tienes idea del precio de mercado de esta propiedad...?
—Sí, ella se lo merece.
Marco se giró para irse.
Sofía salió detrás de él tropezando. —¿A dónde vas?
Él se fue sin mirar atrás. —Tengo una cita. Regresa por tu cuenta.
Sofía se quedó como estatua ahí parada, viéndolo alejarse cada vez más, temblando de furia.
Antes de las nueve de la noche, Sofía ya había sa