—¿Cómo has estado, Tessa?—expreso el hombre frente a ella, con una media sonrisa, y cuando ambos se estrecharon la mano, Tessa levanto la mirada hacia el hombre que la saludaba, era un hombre pulcro y por lo que se veía también muy culto— hace tiempo que no te veo.
—He estado muy bien, de hecho, mucho mejor que mi papá— expreso Tessa tragando saliva y por supuesto desviando la mirada, no le avergonzaba decir que su padre estaba encarcelado por un crimen que no había cometido, pero le afligía