Marla regresó a la villa, seguía frustrada por la manera en que Abel la desdeñó de su lado. Aunque tratara de entenderlo, le resultaba difícil creer que él no sentía lo mismo por ella.
Entró a la pequeña casa, Carmina estaba preparando el almuerzo, se sorprendió al verla llegar tan temprano.
—¡Hija, pensé que llegarías luego!
—Me desocupé antes.
—¿Estabas en casa de ese hombre?
—Nonna, debes dejar de referirte a Jerónimo de esa forma. Recuerda que nos está ayudando con lo de la enferme