Marla bajó las escaleras, enlazada al brazo de Jerónimo, debía asumir su triste realidad, y sobrellevar la situación lo más que pudiera. Sonrió cuando él le comentó que tenía un invitado muy especial. Pero Marla nunca se imaginó que esa persona fuese justamente su padre, a quien llevaba un par de años sin ver.
Jerónimo le cedió el paso con un ademán caballeroso, ella entró al salón y al levantar la mirada, no pudo ocultar su frustración al ver que se trataba de Mario Hidalgo, su flamante padr