La semana transcurrió rápidamente, Elio ya estaba de regreso en la villa, Marla seguía cuidando de él y de su nonna. Jerónimo había contratado a una enfermera para que se hiciera cargo del anciano y liberar de responsabilidades a su prometida; así podría compartir más tiempo junto a la pelirrubia, a pesar de no poder estar sexualmente con ella.
Una de las cláusulas estipulaba que hubiera cero contacto sexual entre ellos y que sólo una vez casados, la pelirrubia sería su mujer. Mas, aquella clá