Ahora que Elio se estaba recuperando de la operación, que el trabajo de los médicos y las oraciones de Carmina y Marla junto a las de Abel habían logrado devolverle la vida, la pelirrubia debía cumplir con su promesa de matrimonio.
Jerónimo firmó el documento prenupcial y estuvo de acuerdo con las cláusulas. Un año era tiempo suficiente para él obtener lo que deseaba, ya después lo segundo sería convencer a Marla de entregarle las tierras. Nada le convenía más que deshacerse del anciano y ser