Como había dicho, Blake llegó para la hora del almuerzo. Había tratado por todos los medios de atender los asuntos más urgentes para estar lo antes posible junto a Maddie. Durante toda la mañana no había dejado de pensar en ella, en el aroma y la suavidad de su blanca piel, en lo hermosa y radiante que se veía después de que habían hecho el amor.
De solo pensarla desnuda y entre sus brazos se excitaba. Varias veces tuvo que disimularlo, mientras estaba reunido. Maddie era como una droga para