Patrick llegó a la mansión con un nudo en el estómago, la rabia y la culpa iba mezclándose en una tormenta interna. Cuando llegó frente a las doradas y ornamentadas rejas, dio un suspiro y avanzó, su gran determinación por salvar a Maddie le daba fuerzas para hacerlo. Le pidió a su chofer que estuviera atento a todo, ante cualquier eventualidad habría que salir lo más rápido de allí.
_ Señor Stanton _ le dijo uno de los guardias _. ¿Qué sucede? Nadie nos avisó que vendría.
Patrick esbozó un