El sol comenzaba a filtrarse por los gigantescos y elegantes ventanales del Plaza, Maddie lentamente fue abriendo sus ojos, lo primero que vio fue el apuesto rostro de su esposo porque estaban frente a frente y no solo eso, ¡estaban abrazados! La joven parpadeó, trató de librarse de los fornidos brazos de Blake, pero él la tenía amarrada.
“Oh Dios, es tan guapo, pero maldito hasta más no poder. Si fuese un poco más agradable, quizás hasta me agradaría, pero no. Por ahora solo lo detesto con to