La mansión de Blake Townsend era un impresionante testimonio de su éxito y ambición. Situada en un extenso terreno rodeado de frondosos jardines, la residencia se alzaba majestuosa, con una fachada de piedra blanca que reflejaba el poder y la riqueza de su dueño. Las columnas de estilo neoclásico enmarcaban la entrada principal, dando la bienvenida a un mundo de lujo y sofisticación. Antes de entrar toda la servidumbre esperaba para presentarse ante la señora. El primero que lo hizo fue el mayo