La residencia de los Hamilton fue rodeada en cuestión de minutos. Los hombres de Blake, perfectamente coordinados, cercaron cualquier posible salida.
A esa hora, la residencia se encontraba en completa oscuridad, ya que sus habitantes estaban durmiendo. Sólo era iluminada por las farolas del jardín. Eso les permitió a los matones, posicionarse en lugares estratégicos.
La cerraduras del portón de hierro y luego la puerta de entrada, fueron fáciles de abrir para los delincuentes, lo mismo que a