Lo que en un principio había parecido una búsqueda infructuosa paulatinamente, parecía estar dando resultado. Los hombres desplegados por Don Carlo por toda la ciudad de Nueva York habían informado por cada rincón que el jefe mafioso sería muy generoso para con quien le diera una información certera del paradero de Rose. Y eso, dio resultado.
Los hermanos Ferrante tenían una envidiable red de contactos en el bajo mundo que muy pocos tenían; ellos respondían directamente al Don, ya que muchas