Blake sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Su mirada se endureció, pero su respiración se mantuvo estable. No podía permitirse perder el control. No ahora.
—¿Qué has dicho? —preguntó con un tono bajo, pero afilado como una navaja.
Henry tragó saliva. Sabía que su jefe estaba conteniéndose, y eso era aún más aterrador que verlo estallar.
—Que la descripción física que nos dieron de Marie Coleman… es casi idéntica a Ava —repitió con cautela—. Mismo cabello, misma complexión. Los ojos