El gran dolor de Blake no alcanzaba a nublar su mente ni a anular su juicio, al menos no el que le permitía hacer justicia por mano propia.
Porque más allá de la angustia y el vacío insoportable, había algo más rugiendo dentro de él. Ira.
Alguien había dañado a Maddie deliberadamente. Alguien la había hecho caer, la había golpeado, la había dejado al borde de la muerte. Y había matado a su hijo.
Blake apretó los dientes, sintiendo cómo la rabia se entrelazaba con el sufrimiento, forman