Capítulo 181 Era un castigo.
El pasillo del hospital seguía impregnado de incertidumbre, tristeza y llantos ahogados. Las luces parpadeaban con frialdad, proyectando sombras inciertas en las paredes blanquecinas, mientras el eco de pasos apresurados y murmullos angustiados llenaban el aire.
Blake estaba inconsolable. Desarmado. Incapaz de pensar con coherencia alguna. Su respiración era errática, sus manos temblaban, y el peso de la incertidumbre lo aplastaba como una lápida imposible de soportar. Nunca se había sentido t