La atmósfera estaba cargada de tensión, pero el conde de Lancaster trataba de mantener la calma, aunque se percibía que algo dentro de él se había quebrado al ver la situación de Maddie. La enfermedad de su sobrina, la posibilidad de que estuviera embarazada y las palabras del médico sobre los riesgos, lo habían dejado preocupado. Sin embargo, su amor por Maddie era incuestionable y estaba decidido a hacer todo lo que estuviera a su alcance para protegerla.
Priscilla, por su parte, no podía oc