La vida es una constante ruleta, en la cual no tienes ni la menor idea cuál sea la siguiente parada. Hoy me detengo a pensar en lo que deseaba años atrás y me doy cuenta de que nada de esto estaba en mi mente. Jamás imaginé que mi vida diera un vuelco total y ese mundo que me idealicé fuera a ser tan distinto. Nunca cruzó por mi mente que amaría de esta manera tan inexplicable ni mucho menos que sería correspondido de vuelta con la misma intensidad.
El tiempo apremia cuando deseamos de corazón