Ava
El resto del desayuno... No sé que hacer conmigo misma. Es como si hubiese entrado en un frenesí incontrolable de emociones peligrosas. No dejaba de observar sus movimientos y aunque estaba escuchando todo lo que decía, no lo escuchaba como antes. Él no lo notaba, en realidad después de decir lo que me volvió loca, comenzó hablar de trabajo únicamente y yo casi ni podía comer.
Cuando en di cuenta de que realmente estaba pasando por un mal momento, los temblores en mi mano comenzaron a ha